-¿Cómo lo haces?
-¿El qué?
-Ser tan... tú.
-No sé.
-Lo sabes. Eres fría, fría como el hielo. En realidad no sientes nada, lo finges todo para aparentar ser más normal. Estás vacía, hueca, muerta por dentro.
-Puede que sea así.
-¿Y cómo te sientes?
-No lo sé, tú lo has dicho: no siento nada.
-Algo tendrás que sentir, he conseguido derribar tu barrera, debes odiarme, no puedes ser tan fría.
-A lo mejor sí que puedo. -Él se acerca y me besa. A lo mejor tienes razón y no soy tan fría.