¿Puedes salir de mi cabeza? Tampoco creo que te cueste mucho y, sin lugar a duda, no te estoy pidiendo mucho.
Me gustaría confesarte que no te trago. No porque seas persistente conmigo, si no porque pareces un ser humano tan sumamente irreal con tu cariño, lo que dices que sientes o quieres... que (francamente) no puedo verte como algo de este mundo.
Otra cosa que me gustaría que supieras es que no puedo hablar contigo. Físicamente no puedo, digo. Me provocas reacciones tanto físicas como sentimentales que nunca antes experimenté y ¿para qué mentirte?, no lo aguanto.
Ojalá fuera capaz de pedirte que te fueras
para siempre.